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Friday, April 15, 2022

Leer y escribir... la gran proeza!

Uno de mis mejores amigos me regaló el "Infinito en un Junco", un libro bellísimo que ha sido uno de los mejores historias que me han regalado en la vida. Mis entrañables amigos lletraferits siempre me dan cosas así.
Algo que me encantó en este libro además de explicar maravillosamente la proeza humana de la escritura y diferentes historias sobre libros que me emocionaron tanto, es la discusión valiente, calmada y razonada de la censura en los libros por lo que en estos días se ha llamado la "corrección social". Ciertos términos que hoy parecerían racistas, sexistas, misóginos, xenófobos.. etc., etc. en la literatura clásica se están cambiando por términos mas lights sin considerar el contexto histórico-cultural de cuando una obra fue escrita.  Pero creo que no va solo de terminología sino de toda una filosofía comercial del mundo "moderno" actual que te quiere vender una historia edulcorada con tal de agradar a todo mundo y venderla mejor en  todos lados: una droga dulce para atontar. Me encanta lo que plantea:

"En 2011, una editorial de Louisville editó las dos novelas más famosas de Mark Twain, Las aventuras de Huckleberry Finn y Las aventuras de Tom Sawyer eliminando la despectiva palabra nigger...." 
"¿Los libros infantiles y juveniles son obras literarias complejas o manuales de conducta? Un Huck Finn saneada puede enseñar mucho a los jóvenes lectores, pero les hurta una enseñanza esencial: que hubo un tiempo durante el cual casi todo el mundo llamaba niggers a sus esclavos y que, debido a esa historia de opresión la palabra se ha convertido en tabú. No por eliminar de los libros todo lo que nos parezca inapropiado salvaremos a los jóvenes de las malas ideas. Al Contrario, los volveremos incapaces de reconocerlas. Al contrario de lo que cree Platón, los personajes malvados son un ingrediente crucial de los cuentos tradicionales para que los niños aprendan que la maldad existe. Tarde o temprano tendrán noticias de ella (desde los matones que les acosan en el patio del colegio a los tiranos genocidas)". 
"La maravillosa y perturbadora Flannery O'Connor escribió que: quien solo lee libros edificantes esta siguiendo un camino seguro, pero un camino sin esperanza, porque le falta coraje. Si alguna vez por azar leyera una buena novela, sabría muy bien que le esta sucediendo algo. Sentir cierta incomodidad es parte de la experiencia de leer un libro; hay mucha más pedagogía en la inquietud que en el alivio. Podemos hacer pasar por el quirófano a toda la literatura del pasado para someterla a una cirugía estética, pero entonces dejará de explicarnos el mundo. Y si nos adentramos por ese camino no debería extrañarnos que los jóvenes abandonen la lectura y, como dice Santiago Rocangliolo, se entreguen a la PlayStation, donde pueden matar a un montón de gente sin que nadie ponga problemas."

Todo este libro es un ejercicio de contextualización histórica de la palabra escrita explicada por Irene Vallejo y es emocionante, te hace viajar y de muchas formas sentirte cómplice de que exista la literatura. Solo puedo decir: Gracias madre por ser tan anti-Disney y darme a conocer  la Sirenita original para llorar y llorar. Gracias Emili por el libro. Gracias Irene Vallejo por esta historia tan espectacular y emocionante.

Sunday, July 25, 2021

Educación en tiempos de pandemia

Gracias a J.E.González por enseñarmela

Interesantísimo diálogo con el filosofo en educación Jorge Larrosa sobre los efectos de la pandemia en la educación escolar ¿Nos debemos cuestionar los cambios y la manera de cómo se están haciendo en la manera de estudiar? ¡Sin lugar a dudas! La entrevista da idea de qué y sobre que estar atentos. Suelta perlas como estas:

"Durante este período no faltaron voces que anunciaban que con la pandemia habíamos entrado definitivamente al siglo XXI, el teletrabajo, la robotización, la geolocalización, la automatización, etc. Aquí se oyó mucho esto también. Hace algunos meses, el presidente del gobierno dijo en una de las sesiones parlamentarias que cuando analizáramos lo sucedido en 2020 con cierta perspectiva, veríamos que la crisis mundial nos permitió consolidar algunos cambios que ya estaban anunciados. Naturalmente, se habla de esto que venimos señalando, de la nueva economía y también, por tanto, de la nueva escuela. De hecho, las empresas tecnológicas están subiendo en bolsa más deprisa que otros sectores y esperan seguir ganando más aún después de la pandemia.

 Pero, sin embargo, hay otras miradas posibles. Algunos de nosotros leímos con mucho interés aquel texto de Hannah Arendt que habla de la crisis en la educación. Ahí señala que esos momentos de crisis “revelan la esencia del asunto” y exigen una mirada más profunda. De hecho, dice ya en 1958, la catástrofe educativa que viene de norte-américa tiene que ver con “el entusiasmo por la novedad” y por “la aceptación acrítica de todo lo nuevo”, en tanto novedad. Yo creo que es un poco así. Estos momentos de destrucción o desaparición nos permiten ver mejor lo que ya estaba sucediendo. Sólo así podemos hacer un balance inteligente de pérdidas y ganancias, de qué es lo que nos han robado y, al mismo tiempo, de qué posibilidades se abren. "

...

"Hay un texto de Rancière con el que yo abro uno de los capítulos de Esperando no se sabe qué (2019) que se titula, justamente, “Separaciones”. Allí, dice que a la escuela habría que verla por su forma, es decir, por la separación que produce entre tiempos, espacios y actividades, que son distintas cuando estamos dentro que cuando estamos fuera de ella. Esta idea se acerca también a la tesis de Masschelein, que suscribo, cuando dice que la escuela es una institución muy interesante y, en algún sentido, revolucionaria, precisamente por su forma, más allá de lo que se proponga como función o como finalidad. Lo que veo que viene sucediendo desde hace bastante tiempo es una operación encarnizada encaminada a abolir esas formas, esas separaciones. Y creo también que en ese proceso hemos colaborado irresponsablemente aquellos que defendíamos ciertos discursos antiautoritarios pretendidamente de izquierdas. Desde estas posiciones comenzamos a hablar de una escuela sin muros, sin horarios, sin disciplina, donde la horizontalidad primase sobre la figura del profesor; que han sido, finalmente, las direcciones de las reformas neoliberales de los últimos tiempos. “¿Queríais una escuela sin horarios rígido? allí la tenéis: veinticuatro horas sobre veinticuatro, a gusto del consumidor (del usuario, que se dice ahora); ¿queríais una escuela sin espacios separados, sin muros? allí está: la lleva cada cual en su celular o en su ordenador; ¿queríais una escuela sin profesores?, también la tenéis: os estamos vendiendo paquetes para el auto-aprendizaje, auto-evaluables, que funcionan como robots”. Como dice el filósofo Santiago Alba Rico, a quien leo mucho últimamente, la derecha termina realizando las ideas de la izquierda y, al realizarlas, las vuelve tóxicas. Todos los partidarios de la desescolarización, de la escuela ubicua, adaptada al sistema, al mercado de trabajo y a lo que llamamos “demandas sociales”, están felices con la abolición de esas separaciones de las que hablaba Rancière. El gran desafío pedagógico, me parece, es “continuar haciendo” esas separaciones, aunque con otros medios y con otra base material."

Entrevista con Jorge Larrosa. Por Javier Lamónica. https://deceducando.org/2020/10/06/entrevista-a-jorge-larrosa/

Sunday, June 07, 2020

Black Lives matter.. to who?

It should to any person inthe world..
From my perspective, USA gives more importance to money rather than education.. to materialism rather than humanism.. and it is so sad. Democracy is not perfect. The arrival of Trump to the presidency is an example. It is not just enough to have money to get a presidency.. it is needed vision for community, identity, empaty, and... education. It is not all about the money. This is why I insist that education should be prioritary in any country for any citizen. It should not be a matter of social class, origin, or race.

Here is what a High School principal says to his students after graffities were painted in the school walls. The graffiti included anti-police, anti-president sentiments, and called America, Amerikkka, spelling it with three K’s. How to avoid this? 

Before listening him I was kind of scared of listening an institutional message to repression but what he says it is so promising and full of hope.. What an inspiring teacher!

"The purpose of our school isn’t simply to develop college and career-ready students. I believe in my heart that developing citizens, with a clear and purposeful focus on social justice, is part of who we can and must be." 

Sunday, May 17, 2020

¿Qué universidad queremos?

Es un fragmento del texto de Pablo Gonzalez Casanova, unos de los profesores e ideologos del sistema universitario de la UNAM,  recientemente publicado en la Revista Proceso México en un numero especial conmemorativo sobre las huelgas estudiantiles en defensa de la universidad pública en la UNAM.

Estas reflexiones sobre lo que es y debería ser la universidad me hacen falta en el sistema español universitario. Creo que hace falta pensar que significa ser universitario, qué es la universidad y hacia donde se quiere ir. Podría decir que aquí la universidad pública aquí es más cara y me resulta "business" puro y duro de los gobiernos locales por que no encuentro una vocación de servicio para la sociedad ni de trabajo digno para los profesores.  Creo que esta reflexión de Pablo González Casanova es también para pensarse y aplicarse en cualquier sistema universitario.


Libertad de cátedra e investigación

Las distintas escuelas, teorías e ideologías de la investigación científica y humanística exigen respetar la libertad de cátedra e investigación, cuidando que la calidad académica sea de primera en cualquier campo que se trabaje; pues una de las características de la Universidad es que enseña a investigar, a pensar, a trabajar con el tipo de conocimientos más avanzados que ha alcanzado la humanidad. Es cierto que en ocasiones surgen fuera de las universidades e institutos de cultura superior manifestaciones extraordinarias de la investigación humana, de las técnicas y las artes. Pero en toda la historia de la cultura se ha comprobado, y se sigue comprobando cada vez más, que las universidades son las mejores instituciones de investigación científica, humanística, tecnológica y artística, y las más calificadas para la educación.
El lograr los objetivos de cualquier universidad que merezca ese nombre exige una disciplina. La disciplina puede alcanzarse en formas no autoritarias. En las universidades se logra por el interés común que se reaviva y comprueba día a día al reflexionar, dialogar, descubrir, aclarar, expresarse en los procesos de educación e investigación o difusión de la cultura. 
Si el interés intelectual y existencial falla, se pierde la disciplina, se relaja la cooperación, se distrae el estudiante o el estudioso. Pero al interés y la pasión que el profesor ponga en preparar y transmitir su clase, y que transmita a sus estudiantes, tendrán que añadirse necesariamente ejercicios y prácticas que también les ayuden a memorizar y a dominar conceptos y técnicas y a ser rigurosos. No siempre serán divertidos esos ejercicios; realizarlos exigirá convencerse a uno mismo de que lo van a ayudar a pensar y a hacer mejor lo que se quiere.

En ese sentido, tenemos que dar gran importancia a hacer las cosas muy bien y a no conformarnos con que estén más o menos bien, sino muy bien. Es increíble, pero incluso cuando es uno adulto sigue uno aprendiendo a hablar mejor (en diálogos y discursos); a leer mejor (en voz baja y en voz alta); a oír y atender más cuidadosamente lo que le dicen a uno, y los razonamientos que le presentan a uno. 
También se aprende a razonar y a argumentar mejor, y a escribir más bien, con más claridad, con un orden lineal o no lineal más estructurado, con un vocabulario más preciso y, a veces, hasta en formas que el texto alcance un sentido de la belleza, un estilo. Algo semejante ocurre con los demás conocimientos. Los seguimos aprendiendo “de grandes”, ligándolos unos a otros, enriqueciéndolos con nuevas experiencias, lecturas, impresiones, reflexiones. 
En la Universidad, por lo demás, nos enseñan a ser especialistas, a dominar un campo del conocimiento o una técnica o serie de técnicas, y métodos que permiten cometer menos errores, o controlarlos, corregirlos, y hasta descubrir mejores métodos, procedimientos, y explicaciones o modelos más eficaces para saber lo que pasa o para hacer-construir-luchar en función de objetivos.

Así, combinar la lectura de los grandes autores clásicos y los de nuestro tiempo con la preocupación de actualizar los conocimientos resulta indispensable para no quedarse pensando en las ciencias naturales o sociales que aprendimos hace 10 o 20 años. Estar al día implica también aprender a leer el periódico y algunas revistas culturales o especializadas, y aprender a ver la televisión y los vídeos. Por los periódicos, revistas, libros, vídeos, programas transmitidos en formas directas o electrónicas, hoy podemos aspirar a estar al día, siempre que aprendamos a seleccionar la información y a eliminar el ruido. 
Para seleccionar “lo mejor”, el diálogo personal con los investigadores y profesores —y entre ellos— es una de las claves principales. Otra son las antologías y libros o listas de lecturas recomendadas. Sirven de punto de partida para adentrarnos en textos fundamentales a los que accedemos de acuerdo con nuestras necesidades e intereses intelectuales y prácticos. 
Todo eso nos lleva a hacer un uso óptimo de libros y computadoras, de diálogos, bibliotecas y museos presenciales y a distancia, de experimentos o simulaciones de la realidad actual y virtual en el laboratorio y en la pantalla de la computadora. Una industria nacional de computadoras correspondería a la política global-local más creadora, si se complementara con estaciones de radio para cursos y diálogos, con unidades de productores y distribuidores o exhibidores de videos interactivos; con editoriales de folletos, ejercicios y prácticas.

Una gran Universidad

Para realizar esos objetivos, necesitamos el apoyo del gobierno, la sociedad política y la sociedad civil. Pero sólo lograremos ese apoyo en la medida en que sepamos organizarnos para ser una gran Universidad. Y aquí pienso en términos cualitativos y cuantitativos. Podemos ser una Universidad muy grande y de altísima calidad, siempre que nos organicemos como un sistema complejo y autorregulado. 
Entiendo por sistema complejo un conjunto de facultades, escuelas, institutos, centros que se dividen y subdividen en unidades autónomas y se articulan para alcanzar y coordinar sus objetivos de trabajo y para interactuar en sus tareas universitarias. Los objetivos de trabajo pueden corresponder a programas muy especializados que conciernan a una sola disciplina, y a otros que abarquen disciplinas diversas, varias instituciones y hasta el conjunto de la Universidad. 
Al efecto toda unidad, por pequeña que sea —pensemos en el grupo de trabajo o el seminario—, debe articular la investigación y la docencia. Y desde luego, si la Universidad llega a reestructurar su división del trabajo para cumplir mejor sus funciones y abarcar espacios geográficos intercomunicativos más extensos, las grandes unidades en que se divida deberán tener profesores, investigadores y estudiantes y estar articuladas entre sí. Todos los subconjuntos del conjunto UNAM deberán tener facultades y escuelas, institutos y centros de investigación y departamentos de difusión interactivos, intercomunicativos.
Las estructuras más adecuadas para la toma de decisiones de una Universidad tan compleja serán las que hagan de la Universidad un sistema autorregulado, conformado a distintas escalas por unidades de trabajo, a la vez autónomas e integradas en un todo, siempre con respeto de las autonomías y de sus proyectos de colaboración. Cada una de las unidades del conjunto UNAM autorregulará sus objetivos y programas y corregirá sus rutas o métodos cuando éstos lo requieran. Las distintas unidades de la UNAM se relacionarán entre sí para redefinir programas y redes de asociación actual y potencial.
Aquí se plantea el problema más difícil de todos, el de hacer efectiva una mejor educación para más. Parto de la necesidad de insistir sobre la indispensable legislación del derecho constitucional a la educación superior, universal, pública y gratuita para todos aquéllos que, deseando estudiar en la Universidad, muestren tener los conocimientos necesarios para continuar con probabilidades de éxito sus estudios. Este derecho se tendrá que reconocer, tarde o temprano, y no se podrá rechazar con el argumento de que ajustemos la educación superior a un mercado especulativo, inestable, restrictivo y excluyente, olvidando que la educación universitaria puede ayudar a mejorar nuestras condiciones en el mercado de trabajo calificado y altamente calificado, y que puede y debe contribuir a una democracia que será tanto más real cuanto mejor preparados estén los ciudadanos. A partir de ambos postulados, que hemos probado y podemos comprobar hasta la saciedad, el problema principal que tenemos, desde eel punto de vista de la organización óptima de una Universidad incluyente, consiste en que no sacrifiquemos la calidad por la cantidad, ni la democracia con el populismo.
El proyecto de gobierno de una Universidad de alta calidad, cuyas decisiones no sean autoritarias y que se abra al mayor número de estudiantes posible, es un problema que podemos abordar si a partir de un sistema complejo, con sus unidades autónomas autorreguladas, reestructuramos los órganos de decisión del conjunto universitario y sus partes, descansando en primer término en la reestructuración de sus estatutos, para el caso en reformas al Estatuto General de la Universidad.

Sunday, March 08, 2020

Dia Internacional de la mujer trabajadora 2020

Este 8 de Marzo, quiero reflexionar sobre mi experiencia profesional con el machismo. Es mi especie de #MeToo profesional. Aquí va:

© ISTOCKPHOTO/MHJ
Puedo decir que he sido afortunada. Hace 20 años, estudiando en una de las facultades mas machistas de la UNAM, la Facultad de Ingeniería, varios académicos hombres me apoyaran en la obtención de una beca para un posgrado en el extranjero. El Ing. Sergio Herrera, el Ing. Rolando de la Llata, el Ing. Enrique Gonzalez  y el Ing. Gilberto Silva me ayudaron enormemente. Siempre, siempre les estaré eternamente agradecida.

Esta gran fortuna al inicio quizás me hizo sentir que todos los colegas, profesores o compañeros serian igual de alentadores en todos los aspectos de la vida profesional. Rápido me dí mis topes contra la muralla machista y cada vez entiendo más lo afortunada que fui en mi inicio académico.

Ha habido de todo:

  • Desde el negacionista de mi asesor de doctorado  “No puedes, no estas preparada”, en lugar de un “Preparate para que puedas hacer el trabajo” conjuntamente con 
  • El club de Toby (como decimos en México) que básicamente son grupos de investigación con puros hombres que no se relacionan con ninguna colega investigadora mujer y en los que no he tenido acceso a sus actividades por mucho que tenga la misma línea de investigación y sea del mismo departamento o grupo(!!)
  • Del investigador “Tlatoani” (rey azteca) que es tan territorial que si tocabas su “zona de estudio” tenias que irle a rendirle pleitesía como si fuera el amo y señor de su islote.
  • Del investigador “Mi rey” que se siente tan seductor y tan deseado por cualquier mujer que en lugar de citarte en su oficina te cita en otro lado 
  • El “Gandalla” que utiliza tus resultados en publicaciones pero nunca te dijo nada ni pidió permiso.
  • Del colega "Teatrero" que no soporta que le quiten protagonismo y nunca dejara que otros hablen o expliquen ideas.. aunque las otras personas las hayan desarrollado
Ahora siendo justa, también tengo que decir que todas estas actitudes, quizás corregidas y aumentadas, las he encontrado en colegas investigadoras mujeres. Son las que yo llamo las “más machos que los machos”. Aquellas en las que no encuentras ningún tipo de empatía personal ni de género, se ensañan contigo, te bloquean, les encanta utilizarte bajo la cara de solidaridad pero te ignoran en la realidad y las que nunca te dan las gracias si las ayudas. 

Mi intento de neutralización fue, es y será, tratar de no ser como ell@s: ser empática como persona y como mujer compartiendo lo que sé. Tal vez entre las personas que me rodean, coleg@s y estudiant@s, pueda obtener un cambio. Ayudar como yo fui ayudada, reconociendo que han sido hombres los que inicialmente me han impulsado como persona e investigadora y que son hombres y mujeres a las que puedo enseñar diferente.

Sunday, May 20, 2018

Ni al Déu un 10!


 I.                  Solo Dios y los profes merecen 10

Obtuve mi licenciatura en Ingeniería Geológica en la UNAM y desde los 24 años tuve la oportunidad de ejercer de ayudante de profesor y enseñar. La docencia siempre me ha entusiasmado y aquella fue una oportunidad increíble que siempre agradeceré. En bachillerato y en la licenciatura tuve la oportunidad de conocer profesores increíbles que enseñaban super bien y eran toda una inspiración para ser igual de eficientes, transparentes, pacientes y excelentes. Después de tantos años, todavía pienso en ellos y siguen siendo una inspiración como profesores.
Claro, no solamente tuve a estos profesores. También los tuve de aquellos cuya pasividad, dejadez y menosprecio a estudiantes era de manual de corrupción tercermundista. Había aquellos para los que hicieras lo que hicieras sacarías un 6, el mínimo para aprobar, y si no hacías el esfuerzo mínimo para agraciarte con ellos, no pasabas de allí. Aquellos para los que ir al aula era algo necesario para disimular que trabajaban y punto. También estaban los prepotentes para los que los alumnos eran unas piltrafas y no valían su precioso tiempo. La excelencia solo era ellos, los profesores, y el resto de mortales pequeños granos de polvo hacia la perfección que ellos representaban.  Solo Dios y los profes merecen el 10. Vaya, todos ellos conforman el grupo y la inspiración de todo lo que yo, como profesora, NO quería ser.

En mi doctorado, tuve la oportunidad de ir a estudiar al sistema educativo anglosajón, donde cada profesor al menos intenta ser eficiente y transparente al enseñar y evaluar. Mi gran shock, para bien, fue haber conocido grandes vacas sagradas del conocimiento, que me trataron y pidieron un trato como una persona normal más en este mundo. En ese sistema confirmé que siempre la eficiencia y la transparencia son super necesarias en enseñanza y que, sobre todo, intentaría  ejercer y pedir un trato más humano y como persona con mis estudiantes.

Mi tope con un muro grande de piedra como una fortaleza medieval, nunca mejor dicho, ha sido el sistema educativo español y en específico el catalán, en el que he tardado años para poder entrar a trabajar. Cabe decir que antes de entrar, había intentado hacer exámenes en concursos para acceder a puestos de trabajo super científicos y especializados. Aquí, me he enfrentado, a algo que nunca había visto antes en mi vida como alumna o profesora: el hecho que al evaluarte descontaran los errores sobre los aciertos. Es decir, que si perdías 2/10  puntos  por desaciertos. no tienes un 8 y ya está, sobre el 8 te descuentan los 2 desaciertos y tienes un 6 (¡!!!).
Nunca tuve la oportunidad de demostrar que mis aciertos eran en geología o en mi área de especialización, porque era donde obtenía la mayoría de puntos, sino todo quedaba enmascarado por una forma de evaluar que no permite saber en qué tema es mejor la persona y si no acierta, peor para el/ella, se le castiga por haberse equivocado ya que lo único que cuenta son los puntos finales.
Mi shock más grande, para mal, es que cada semestre mis alumnos me pregunten si restaré desaciertos. No me puedo imaginar un sistema de evaluación más inadecuado y poco asertivo, donde el alumno no sabe en qué falla y en qué está haciendo las cosas mejor, para que él/ella pueda decidir a cuáles temas dedicarle más/menos esfuerzos. O donde tú, como guía, no se lo puedas decir porque para evaluar, lo único que importa es la puntuación final.

  

II.              Messi, el 10 y los penalties

El título de este artículo viene del catalán y se leería “ni al deu un deu” ya que Dios (Déu) y 10(deu) se pronuncian igual. Imagínense, el juego de palabras tan original para elogiar a Lionel Messi, número 10 del Futbol Club Barcelona, FCB: “Déu existeix i juga al Barça” “Dios existe  y juega en el Barça, FCB”
😉
Una de las cosas más creativas y emocionantes que tienen los catalanes es esta inventiva y ganas de hacer las cosas de manera original. La cultura y el sistema deportivo es espectacular. Si no hay escuelas, las crean, y allí enseñan a futuros deportistas de élite valores personales y deportivos paralelamente a una educación académica formal. Donde arribados como Johan Cruyff han generado una escuela donde la imaginación, creatividad y atrevimiento van más allá para combinarse con el talento de los jóvenes deportistas. El mismo Lionel Messi es fruto de este esfuerzo y esta filosofía catalana del deporte. Es lo que se conoce como el modelo de la Massia en el FCB: generar escuelas que sean una cantera de profesionales líderes.
Lo increíble y emocionante es que no solo en fútbol tienen escuelas como estas, aunque con menores recursos, también las hay en atletismo, ciclismo, handball, waterpolo y en muchos otros deportes más en que los catalanes son punteros a nivel mundial.

Mis preguntas, como científica y extranjera y recién incorporada al sistema educativo de este país son:
¿No se podría trasladar este sistema al área del conocimiento científico?

¿Por qué no se traslada esta filosofía de creatividad, imaginación, libertad y atrevimiento a la educación formal de este país para generar más y mejores científicos?

¿Por qué no evitamos sistemas de evaluación tan negativos, basados solo en puntuación y castigo? Para que los estudiantes y futuros profesionales del país sepan en que van mejor o peor y tengan criterio propio para mejorar/avanzar hacia lo que se les da mejor y, porque no, ser líderes en lo suyo. 

¿Se imaginan no reconocer la genialidad de Andrés Iniesta, ahora que se retira, y evaluarlo solo en base a los goles que marcó? Entonces, ¿Por qué no reconocer las cosas bien hechas en un estudiante de ciencias y tecnología?

¿Se imaginan a Lionel Messi que durante años lleva demostrando su superioridad técnica, que siempre se autosupera anotando número de goles por temporadas, que durante esta última lleva fallando los penalties, le digan que no le pueden dar la bota de oro porque  falló 6/6 penalties después de todo lo que ha hecho y eso le resta puntos?  Y lo peor, que no le digas que son por los penalties, sino porque no alcanzó cierta calificación mínima sin poderle decir en qué falló?

Aquí ¿Ni el deu mereixeria el deu? ¿Ni Déu, mereixeria un 10?

¿Qué tal si ejercemos más libertad, creatividad y originalidad a la hora de enseñar y evaluamos de forma mas sencilla, eficiente y transparente?