Sunday, May 24, 2020

Preguntas sobre la pandemia

Pandemia.. piensas en algo tan lejano como en África y el ébola. Lejano en espacio y realidad cultural.

Coronavirus, China, Wuhan tan lejano en espacio. Nadie aquí en España se pensaba que llegaría. Después Italia: cuarentenas, parada total de actividades y finalmente llega aquí. Nos encierran  y crees firmemente que así ayudas, haces tu parte dentro de tus posibilidades. Tengo trabajo nuevo, estoy aprendiendo, trabajo un montón de horas al día mientras el país se cae con miles de despidos y gente que se queda sin fuente de ingresos sin poder pagar sus necesidades. Además de la crisis sanitaria nos viene una crisis económica gorda que esta vez no nos golpea a casa como en 2013.

Somos poco sociables y 60 días encerrados solo nos incrementan el ansia de andar a correr y caminar. Que ganas de tomar el sol en el bosque. Por la resta, socializar poco ya nos va bien. Cada vez que salía a comprar veía la naturaleza tan feliz allá fuera sin nosotros. Las yerbas con flores por doquier.  La naturaleza se expande, esta bellísima, los animales en ciudades, los índices de contaminación bajos, el Himalaya se ve desde Katmandú y las imágenes de satélite dicen que la zona de Milán y Wuhan han bajado concentraciones de CO2 por la cuarentena. Qué respiro para el mundo! Somos como plaga de cucarachas sobre el planeta, ensuciándolo, tomando territorio de otros.

La ambientalista que llevo dentro me dice que deberíamos hacer esto más seguido por el planeta. La hippy que llevo dentro me dice que es una gran oportunidad para no regresar al sistema capitalista voraz que nos ha llevado a tener todo hecho un desastre: desde el orden social, la desigualdad, el hambre, la pobreza. No deberíamos regresar a lo mismo. La crisis ha puesto de manifiesto que ciertos servicios básicos al ciudadano estaban descuidados como la sanidad pública, el mundo agrícola-ramadero en la pobreza extrema, que la gente que hace los servicios más fundamentales como la limpieza y la venta de productos de primera necesidad son la gente que gana menos en esta sociedad. Cuando son fundamentales y primera necesidad!! ¿Qué no hemos entendido?.

Viniendo de un país como México donde el gobierno ha descuidado de sus ciudadanos por  tres décadas y donde hemos vivido el abandono de servicios que garantizan derechos fundamentales como salud, la vivienda, salario básico digno me asombra que aquí se esté hablando de lo mismo… lo mismo.. los mismos problemas.

Lo que pasa en México es sistemático y endémico, de manual neo-liberal y privatizaciones ¡Cómo carajo se espera que la gente obedezca cuarentenas si no tienen para vivir! ¿Cómo no dejar que la gente haga lo que quiera y haga caso omiso a lo que diga el gobierno, si el gobierno nunca ha mostrado ningún interés por la gente? ¿ Cómo hago para que la gente que quiero en México entienda tres semanas antes de que llegue el pico de infecciones que, por dios, se cuiden y no salgan? Si aquí el sistema sanitario se ha colapsado ¿Qué puedo esperar de allá? Que la gente se muera en la calle como perros..

Aquí, Comienza la desescalada y la salida de la gente. Entrevistan a una señora en la tele sobre el confinamiento y dice:

"es que nos tenian castigados"

Pero ¿Por qué la gente se lo toma así? Es preocupante ¡No somos niños!... somos ciudadanos, nos hemos tragado el cuento de que hay que hacerlo por bien de nosotros mismos y por los otros.  Me surgen inquietudes y preguntas: Parte de mi quiere ayudar siguiendo reglas. La otra parte se pregunta ¿Qué carajos ha sido todo esto? Nos hemos tragado un encierro voluntario porque lo dicen los políticos. Mi parte científica encuentra la lógica médica de todo esto. Que el método no sea el mas adecuado y en un estado tan dictactorial como el Español lo acaben manejando los políticos, el ejercito y la comandancia de la guardia civil no deja de parecerme una dictadura sanitaria. Que un epidemiólogo me salga con el tema de querer monitorizar, via teléfono móvil y bluetooth, por donde van y se mueven los contagiados para controlar para evitar mas contagios. Me suena de distopia orwelliana. Sigo sin entender que haya científicos tan obsesionados en su tema que se olviden de la parte social-cultural y humanística de propuestas como esta ¿Y el humanismo de la medicina y su responsabilidad social?

¿Qué haremos la siguiente vez? ¿Podemos mejorar las medidas si esto si vuelve a pasar? ¿Estamos dispuestos a dejar de lado nuestros derechos y nos encierren de nuevo desde el miedo a los desconocido?¿Qué solución inventamos para que la gente no se lo tome como un castigo y sea más consciente si hay que tomar una solución similar a la que fue implementada esta vez?

Hay que pensar nuevas maneras para hacerlo mejor y cuidarnos. Implica un cambio de paradigma sobre prioridades sociales:

Desde apoyos a la investigación en general para tomar mejores decisiones basados en criterios científicos. La ciencia es tan necesaria y se ha abandonado por años, tanto en México como en España los apoyos al sistema educativo y científico son minsos.

Educar mejor para ser mas conscientes ¿Cómo hacemos para que los políticos sean más educados y sepan escuchar a los científicos y tengan sensibilidad para escuchar  a la ciudadanía?

¿Cómo sociedad podemos mejorar nuestro entorno natural y social? Y si apoyamos concienzudamente campañas para el salario básico mínimo para vivir, mejores salarios para servicios indispensables (sistema sanitario, limpieza, alimentación, transporte). Si votáramos menos fachas y mas propuestas de protección a derechos ciudadanos, sostenibilidad del medio ambiente, energías renovables.

Tomármelo como un castigo.. al final creo que es bajo nivel de consciencia ciudadana, empatía y sentido comunitario que tenemos. Siento decir que nunca salí a aplaudir a las 20:00 h de cada día a los trabajadores de la sanidad. Mi sentido de comunidad y bienestar aspira a ir mas allá. Yo quiero que haya servicios sanitarios como debe ser, que los médicos, enfermeros, transportistas, agricultores y demás servicios básicos tengan salarios dignos, que haya más información científica para la ciudadanía, que la gente, sea lo que sea, se pueda quedar en sus casas ante contingencias de cualquier tipo, quiero ciudadanos que sea cual sea su área de especialidad de trabajo tengan conciencia social, política, ecológica y de derechos humanos y no robots súper especializados encerrados en sus centros de trabajo. 

Tenemos que cambiar muchas cosas para reaccionar mejor individualmente y como sociedad.


Sunday, May 17, 2020

¿Qué universidad queremos?

Es un fragmento del texto de Pablo Gonzalez Casanova, unos de los profesores e ideologos del sistema universitario de la UNAM,  recientemente publicado en la Revista Proceso México en un numero especial conmemorativo sobre las huelgas estudiantiles en defensa de la universidad pública en la UNAM.

Estas reflexiones sobre lo que es y debería ser la universidad me hacen falta en el sistema español universitario. Creo que hace falta pensar que significa ser universitario, qué es la universidad y hacia donde se quiere ir. Podría decir que aquí la universidad pública aquí es más cara y me resulta "business" puro y duro de los gobiernos locales por que no encuentro una vocación de servicio para la sociedad ni de trabajo digno para los profesores.  Creo que esta reflexión de Pablo González Casanova es también para pensarse y aplicarse en cualquier sistema universitario.


Libertad de cátedra e investigación

Las distintas escuelas, teorías e ideologías de la investigación científica y humanística exigen respetar la libertad de cátedra e investigación, cuidando que la calidad académica sea de primera en cualquier campo que se trabaje; pues una de las características de la Universidad es que enseña a investigar, a pensar, a trabajar con el tipo de conocimientos más avanzados que ha alcanzado la humanidad. Es cierto que en ocasiones surgen fuera de las universidades e institutos de cultura superior manifestaciones extraordinarias de la investigación humana, de las técnicas y las artes. Pero en toda la historia de la cultura se ha comprobado, y se sigue comprobando cada vez más, que las universidades son las mejores instituciones de investigación científica, humanística, tecnológica y artística, y las más calificadas para la educación.
El lograr los objetivos de cualquier universidad que merezca ese nombre exige una disciplina. La disciplina puede alcanzarse en formas no autoritarias. En las universidades se logra por el interés común que se reaviva y comprueba día a día al reflexionar, dialogar, descubrir, aclarar, expresarse en los procesos de educación e investigación o difusión de la cultura. 
Si el interés intelectual y existencial falla, se pierde la disciplina, se relaja la cooperación, se distrae el estudiante o el estudioso. Pero al interés y la pasión que el profesor ponga en preparar y transmitir su clase, y que transmita a sus estudiantes, tendrán que añadirse necesariamente ejercicios y prácticas que también les ayuden a memorizar y a dominar conceptos y técnicas y a ser rigurosos. No siempre serán divertidos esos ejercicios; realizarlos exigirá convencerse a uno mismo de que lo van a ayudar a pensar y a hacer mejor lo que se quiere.

En ese sentido, tenemos que dar gran importancia a hacer las cosas muy bien y a no conformarnos con que estén más o menos bien, sino muy bien. Es increíble, pero incluso cuando es uno adulto sigue uno aprendiendo a hablar mejor (en diálogos y discursos); a leer mejor (en voz baja y en voz alta); a oír y atender más cuidadosamente lo que le dicen a uno, y los razonamientos que le presentan a uno. 
También se aprende a razonar y a argumentar mejor, y a escribir más bien, con más claridad, con un orden lineal o no lineal más estructurado, con un vocabulario más preciso y, a veces, hasta en formas que el texto alcance un sentido de la belleza, un estilo. Algo semejante ocurre con los demás conocimientos. Los seguimos aprendiendo “de grandes”, ligándolos unos a otros, enriqueciéndolos con nuevas experiencias, lecturas, impresiones, reflexiones. 
En la Universidad, por lo demás, nos enseñan a ser especialistas, a dominar un campo del conocimiento o una técnica o serie de técnicas, y métodos que permiten cometer menos errores, o controlarlos, corregirlos, y hasta descubrir mejores métodos, procedimientos, y explicaciones o modelos más eficaces para saber lo que pasa o para hacer-construir-luchar en función de objetivos.

Así, combinar la lectura de los grandes autores clásicos y los de nuestro tiempo con la preocupación de actualizar los conocimientos resulta indispensable para no quedarse pensando en las ciencias naturales o sociales que aprendimos hace 10 o 20 años. Estar al día implica también aprender a leer el periódico y algunas revistas culturales o especializadas, y aprender a ver la televisión y los vídeos. Por los periódicos, revistas, libros, vídeos, programas transmitidos en formas directas o electrónicas, hoy podemos aspirar a estar al día, siempre que aprendamos a seleccionar la información y a eliminar el ruido. 
Para seleccionar “lo mejor”, el diálogo personal con los investigadores y profesores —y entre ellos— es una de las claves principales. Otra son las antologías y libros o listas de lecturas recomendadas. Sirven de punto de partida para adentrarnos en textos fundamentales a los que accedemos de acuerdo con nuestras necesidades e intereses intelectuales y prácticos. 
Todo eso nos lleva a hacer un uso óptimo de libros y computadoras, de diálogos, bibliotecas y museos presenciales y a distancia, de experimentos o simulaciones de la realidad actual y virtual en el laboratorio y en la pantalla de la computadora. Una industria nacional de computadoras correspondería a la política global-local más creadora, si se complementara con estaciones de radio para cursos y diálogos, con unidades de productores y distribuidores o exhibidores de videos interactivos; con editoriales de folletos, ejercicios y prácticas.

Una gran Universidad

Para realizar esos objetivos, necesitamos el apoyo del gobierno, la sociedad política y la sociedad civil. Pero sólo lograremos ese apoyo en la medida en que sepamos organizarnos para ser una gran Universidad. Y aquí pienso en términos cualitativos y cuantitativos. Podemos ser una Universidad muy grande y de altísima calidad, siempre que nos organicemos como un sistema complejo y autorregulado. 
Entiendo por sistema complejo un conjunto de facultades, escuelas, institutos, centros que se dividen y subdividen en unidades autónomas y se articulan para alcanzar y coordinar sus objetivos de trabajo y para interactuar en sus tareas universitarias. Los objetivos de trabajo pueden corresponder a programas muy especializados que conciernan a una sola disciplina, y a otros que abarquen disciplinas diversas, varias instituciones y hasta el conjunto de la Universidad. 
Al efecto toda unidad, por pequeña que sea —pensemos en el grupo de trabajo o el seminario—, debe articular la investigación y la docencia. Y desde luego, si la Universidad llega a reestructurar su división del trabajo para cumplir mejor sus funciones y abarcar espacios geográficos intercomunicativos más extensos, las grandes unidades en que se divida deberán tener profesores, investigadores y estudiantes y estar articuladas entre sí. Todos los subconjuntos del conjunto UNAM deberán tener facultades y escuelas, institutos y centros de investigación y departamentos de difusión interactivos, intercomunicativos.
Las estructuras más adecuadas para la toma de decisiones de una Universidad tan compleja serán las que hagan de la Universidad un sistema autorregulado, conformado a distintas escalas por unidades de trabajo, a la vez autónomas e integradas en un todo, siempre con respeto de las autonomías y de sus proyectos de colaboración. Cada una de las unidades del conjunto UNAM autorregulará sus objetivos y programas y corregirá sus rutas o métodos cuando éstos lo requieran. Las distintas unidades de la UNAM se relacionarán entre sí para redefinir programas y redes de asociación actual y potencial.
Aquí se plantea el problema más difícil de todos, el de hacer efectiva una mejor educación para más. Parto de la necesidad de insistir sobre la indispensable legislación del derecho constitucional a la educación superior, universal, pública y gratuita para todos aquéllos que, deseando estudiar en la Universidad, muestren tener los conocimientos necesarios para continuar con probabilidades de éxito sus estudios. Este derecho se tendrá que reconocer, tarde o temprano, y no se podrá rechazar con el argumento de que ajustemos la educación superior a un mercado especulativo, inestable, restrictivo y excluyente, olvidando que la educación universitaria puede ayudar a mejorar nuestras condiciones en el mercado de trabajo calificado y altamente calificado, y que puede y debe contribuir a una democracia que será tanto más real cuanto mejor preparados estén los ciudadanos. A partir de ambos postulados, que hemos probado y podemos comprobar hasta la saciedad, el problema principal que tenemos, desde eel punto de vista de la organización óptima de una Universidad incluyente, consiste en que no sacrifiquemos la calidad por la cantidad, ni la democracia con el populismo.
El proyecto de gobierno de una Universidad de alta calidad, cuyas decisiones no sean autoritarias y que se abra al mayor número de estudiantes posible, es un problema que podemos abordar si a partir de un sistema complejo, con sus unidades autónomas autorreguladas, reestructuramos los órganos de decisión del conjunto universitario y sus partes, descansando en primer término en la reestructuración de sus estatutos, para el caso en reformas al Estatuto General de la Universidad.