Crecí en una familia en la que un tío paterno y mi hermano eran llamados “negro” por morenos. Mi tío Mando era el negro de mi abuela, SU negro, y mi hermano el negro de mi mamá. Nunca lo vi como que remarcara algo más que una característica bonita y de ser especial. Mi abuela contaba que de muy nena mi muñeca favorita era una muñeca negrita hecha de tela que no soltaba nunca. Creo que la tengo en la mente y su vestido era azul. Crecí viendo películas y escuchando canciones mexicanas donde “mi negra linda” y mi “negro lindo” era todo un piropo y signo de belleza. De joven tuve un novio para quien era “su negra preciosa” por morena. Nunca tuve problemas con que me dijera así, al contrario, me hacía sentir muy bonita y fuerte.Creo que este significado mexicano se puede extender a la mayor parte de Latinoamérica. Mis mejores amigos cuando viví en Estados Unidos, eran de Costa rica y él era el negro de ella y ella su negra linda. ¡No podía mas que entender que había tanto amor y compenetración entre ellos por llamarse entre sí así!
México se caracteriza por tener una población mayoritariamente indígena y allá por los años 1980’s y 1990’s no había población de color en el DF, donde yo crecí. La primera vez que vi una persona negra en mi propio país fue un impacto muy grande. Nunca había visto una y fue cuando en la universidad allá por mediados de los 90’s iba de prácticas al estado de Guerrero, sur de México. De hecho, era un soldado negro con rifle en mano en la caseta de Chilpancingo.
Fue hasta que viví en Estados Unidos que realmente pude convivir con ellos y me emocioné mucho tener compañeros de Ghana tan bellos y abiertos conmigo. No puedo mas que estar tan agradecida y emocionada con ellos de que se hayan abierto conmigo. Mi gran shock fue todo el rollo tan enredado y torcido de la perspectiva blanca con los negros en Estados Unidos. ¡Simplemente no la entiendo! Para mí, los afroamericanos representan una cultura tan especial, con una aportación enorme a la cultura Americana: son blues, son lucha, son Martin Luther King. De niña yo quería ser negra para ser corista de Pink Floyd en el “The Dark Side of the Moon”
Cuando visité Atlanta pude sentirme como ellos se sienten entre blancos. Fue impactacte entrar a un restaurante, donde todo mundo se giró a mirarme y todas esas miradas eran de negros… guau! Fue una experiencia que aprecio mucho por hacerme ver como se sienten cuando ellos son la excepción racial.
Hoy en día, tengo una compañera de tren con la que viajo la mayoría de los días al trabajo. Ella es de Nigeria con máster en química y trabajando en una empresa punta en tecnología alimentaria. Es tan interesante siempre hablar con ella. Cada vez que voy al campus de la UNAM en México, veo más negros y muchos días tengo la fortuna de escuchar en el tren para ir al trabajo lenguajes de todas partes de África habladas por las personas negras del continente vecino. Me siento “back to the roots” ya que si todos venimos de África y evolucionamos de la gente de allí, el día que visite África moriré de emoción por regresar a la tierra primigenia. ¿Se imaginan? Completaría la vuelta de todos mis ancestros que llegaron a México y yo cerraría el cículo de la migración de generaciones y generaciones regresando a ese continente para completar la vuelta al mundo.
Mi negritud son todas estas vivencias personales. Me gusta, la acepto, la comparto, significa belleza y espero ser tan linda como cualquier negro y espero que para el resto de la gente, su negritud sea así.