Sunday, May 20, 2018

Ni al Déu un 10!


 I.                  Solo Dios y los profes merecen 10

Obtuve mi licenciatura en Ingeniería Geológica en la UNAM y desde los 24 años tuve la oportunidad de ejercer de ayudante de profesor y enseñar. La docencia siempre me ha entusiasmado y aquella fue una oportunidad increíble que siempre agradeceré. En bachillerato y en la licenciatura tuve la oportunidad de conocer profesores increíbles que enseñaban super bien y eran toda una inspiración para ser igual de eficientes, transparentes, pacientes y excelentes. Después de tantos años, todavía pienso en ellos y siguen siendo una inspiración como profesores.
Claro, no solamente tuve a estos profesores. También los tuve de aquellos cuya pasividad, dejadez y menosprecio a estudiantes era de manual de corrupción tercermundista. Había aquellos para los que hicieras lo que hicieras sacarías un 6, el mínimo para aprobar, y si no hacías el esfuerzo mínimo para agraciarte con ellos, no pasabas de allí. Aquellos para los que ir al aula era algo necesario para disimular que trabajaban y punto. También estaban los prepotentes para los que los alumnos eran unas piltrafas y no valían su precioso tiempo. La excelencia solo era ellos, los profesores, y el resto de mortales pequeños granos de polvo hacia la perfección que ellos representaban.  Solo Dios y los profes merecen el 10. Vaya, todos ellos conforman el grupo y la inspiración de todo lo que yo, como profesora, NO quería ser.

En mi doctorado, tuve la oportunidad de ir a estudiar al sistema educativo anglosajón, donde cada profesor al menos intenta ser eficiente y transparente al enseñar y evaluar. Mi gran shock, para bien, fue haber conocido grandes vacas sagradas del conocimiento, que me trataron y pidieron un trato como una persona normal más en este mundo. En ese sistema confirmé que siempre la eficiencia y la transparencia son super necesarias en enseñanza y que, sobre todo, intentaría  ejercer y pedir un trato más humano y como persona con mis estudiantes.

Mi tope con un muro grande de piedra como una fortaleza medieval, nunca mejor dicho, ha sido el sistema educativo español y en específico el catalán, en el que he tardado años para poder entrar a trabajar. Cabe decir que antes de entrar, había intentado hacer exámenes en concursos para acceder a puestos de trabajo super científicos y especializados. Aquí, me he enfrentado, a algo que nunca había visto antes en mi vida como alumna o profesora: el hecho que al evaluarte descontaran los errores sobre los aciertos. Es decir, que si perdías 2/10  puntos  por desaciertos. no tienes un 8 y ya está, sobre el 8 te descuentan los 2 desaciertos y tienes un 6 (¡!!!).
Nunca tuve la oportunidad de demostrar que mis aciertos eran en geología o en mi área de especialización, porque era donde obtenía la mayoría de puntos, sino todo quedaba enmascarado por una forma de evaluar que no permite saber en qué tema es mejor la persona y si no acierta, peor para el/ella, se le castiga por haberse equivocado ya que lo único que cuenta son los puntos finales.
Mi shock más grande, para mal, es que cada semestre mis alumnos me pregunten si restaré desaciertos. No me puedo imaginar un sistema de evaluación más inadecuado y poco asertivo, donde el alumno no sabe en qué falla y en qué está haciendo las cosas mejor, para que él/ella pueda decidir a cuáles temas dedicarle más/menos esfuerzos. O donde tú, como guía, no se lo puedas decir porque para evaluar, lo único que importa es la puntuación final.

  

II.              Messi, el 10 y los penalties

El título de este artículo viene del catalán y se leería “ni al deu un deu” ya que Dios (Déu) y 10(deu) se pronuncian igual. Imagínense, el juego de palabras tan original para elogiar a Lionel Messi, número 10 del Futbol Club Barcelona, FCB: “Déu existeix i juga al Barça” “Dios existe  y juega en el Barça, FCB”
😉
Una de las cosas más creativas y emocionantes que tienen los catalanes es esta inventiva y ganas de hacer las cosas de manera original. La cultura y el sistema deportivo es espectacular. Si no hay escuelas, las crean, y allí enseñan a futuros deportistas de élite valores personales y deportivos paralelamente a una educación académica formal. Donde arribados como Johan Cruyff han generado una escuela donde la imaginación, creatividad y atrevimiento van más allá para combinarse con el talento de los jóvenes deportistas. El mismo Lionel Messi es fruto de este esfuerzo y esta filosofía catalana del deporte. Es lo que se conoce como el modelo de la Massia en el FCB: generar escuelas que sean una cantera de profesionales líderes.
Lo increíble y emocionante es que no solo en fútbol tienen escuelas como estas, aunque con menores recursos, también las hay en atletismo, ciclismo, handball, waterpolo y en muchos otros deportes más en que los catalanes son punteros a nivel mundial.

Mis preguntas, como científica y extranjera y recién incorporada al sistema educativo de este país son:
¿No se podría trasladar este sistema al área del conocimiento científico?

¿Por qué no se traslada esta filosofía de creatividad, imaginación, libertad y atrevimiento a la educación formal de este país para generar más y mejores científicos?

¿Por qué no evitamos sistemas de evaluación tan negativos, basados solo en puntuación y castigo? Para que los estudiantes y futuros profesionales del país sepan en que van mejor o peor y tengan criterio propio para mejorar/avanzar hacia lo que se les da mejor y, porque no, ser líderes en lo suyo. 

¿Se imaginan no reconocer la genialidad de Andrés Iniesta, ahora que se retira, y evaluarlo solo en base a los goles que marcó? Entonces, ¿Por qué no reconocer las cosas bien hechas en un estudiante de ciencias y tecnología?

¿Se imaginan a Lionel Messi que durante años lleva demostrando su superioridad técnica, que siempre se autosupera anotando número de goles por temporadas, que durante esta última lleva fallando los penalties, le digan que no le pueden dar la bota de oro porque  falló 6/6 penalties después de todo lo que ha hecho y eso le resta puntos?  Y lo peor, que no le digas que son por los penalties, sino porque no alcanzó cierta calificación mínima sin poderle decir en qué falló?

Aquí ¿Ni el deu mereixeria el deu? ¿Ni Déu, mereixeria un 10?

¿Qué tal si ejercemos más libertad, creatividad y originalidad a la hora de enseñar y evaluamos de forma mas sencilla, eficiente y transparente?