Tuesday, March 17, 2015

Una maratón

Este año ha sido uno de los años mas difíciles de mi vida. He aprendido a valorar que existan cosas buenas que nunca cambien, que sigan allí repitiéndose y que cada vez que ocurren lo hagan con los mismos valores/ calidad. Que aporten tantas cosas positivas simplemente por manifestarse y dejen una gran riqueza ya sea a nivel personal o a eso que en general somos como sociedad.

¡¡Ayer fue la maratón de Barcelona!! Una maratón es una gran fiesta y una de estas maravillosas cosas que cuando se llevan acabo te dejan un sentimiento de alegría y fé en la humanidad. Al menos para mí, es una de estas cosas fantásticas que cuando ocurren, siempre, siempre te emocionan, te hacen llorar, te explican la solidaridad hacia colectivos, el valor de la sonrisa hacia nosotros y para los otros, las ganas de luchar, la fé en algo o simplemente la demostración biofísica-bioquímica de lo que somos en movimiento. En general todo es emocionante y espectacular: es movimiento.




Primero , por la mañana antes del evento, cuando te diriges al lugar de salida, ves una masa de personas vestidas todas del mismo estilo, los hay con verdaderos disfraces, venidos de TODO el mundo como en una verdadera peregrinación.
 



Se hacen fotos, se acaban de cambiar de disfraz y cuando todo esta por comenzar los clasifican por tiempos en unos cajón-sectores como “gallineros” donde todos muy contentos se ponen a “calentar”: brincan, estiran, corren. Es alucinante como miles de personas conviven en un mismo espacio y como todos acaban moviéndose al unísono dando vueltas alrededor del monolito invisible de esperanza. Encuentro todo como un gran rito: te preparas el vestido, vas al lugar señalado, haces un rito de inicial y después te lanzas al vacío de tu mismo y tus capacidades.
 
Hay quienes prefieren llevar el rito inicial a la intimidad con los seres amados con los incondicionales, que te desean bonanza de “cabeza”, respiración con un beso y corazón-pulmones con el abrazo. No, si los hay de todo.. como religiones y estilos de fe en el mundo. Los que preferimos esta parte del rito claramente sentimos que con el disparo de salida se nos va una parte de nosotros y a mi eso me revuelve el alma.


para la cabeza y para el corazón



Domingo Catalán
Me gusta mucho animar. Cuando corres es increíble cuando te anima la gente. Te gritan por tu nombre, te hacen un “give-me-five”, si vas disfrazado te ríen la payasada, si vas de campaña solidaria te animan mucho mas. Son detalles que si no vas a por la súper marca de tiempo (generalmente vas a tu rollo) , pues te dan una gran alegría y ánimos para acabar. Como sé lo que se siente, me gusta ponerme a a animar haciendo escandalo (de alguna manera tengo que sacar la “neura”). Esta vez tuve una gran alegría en el primer punto de la carrera donde fui a esperar al marido al km 10. Delante de mi estaba todo un personaje de la historia del atletismo en Cataluña y una de las personas mas sencillas y amables que he conocido: Domingo Catalán. Buuuff.. uno de los pioneros de la maratón de Barcelona. Cuando la maratón se iniciaba y el la corría eran apenas unos centenares de personas. En esta edición se batieron dos records: el de numero total de personas inscritas, 19000, y el de mujeres inscritas, 3000 (en la primera fueron dos nada más!! Todavía queda mucho para cerrar mas la brecha de genero). Me fui inspirada de que maestros del atletismo todavía mantengan su pasión aunque de forma diferente… sí señor, yo quiero ser así cuando sea grande.

Después de ver al Josep en este primer punto: me lanzo como ganso al hacia el segundo punto de avistamiento: Sagrada Familia. En el metro todo de mujeres como yo o peor (con cochecitos de bebe y dos chamacos mas) persiguiendo al marido que se nos había escapado. No importa el idioma: inglés, francés, italiano, alemán. Al final todas vamos a por lo mismo: apoyar al loco de la familia. En Sagrada Familia pude hacer una foto emblemática de la maratón (es la primera vez que lo intentaba hacer rollo postal turística). I did it!

Sagrada Família
  Me estuve un rato para ver el súper ambiente de animación. Algo súper chulo es que hay gente que corre en grupos con sus enfermos en sillas de ruedas ya sea por simple solidaridad o por buscar fondos para investigación. En Sagrada Familia ví como un grupo con un niño de esclerosis múltiple, todos de color naranja, levantaban la silla de ruedas para hacer un “selfie” con un edificio tan emblemático. Levantaban la silla porque para hacer la foto de las torres tienes que hacerla desde el suelo y la silla quedaba volando. Todos gritándoles y animándoles. Lo que mas me gustó es que el niño volteó a mirarme y desde lejos me sonrió… ¡todo un regalo para esta animadora! Definitivamente animar también te deja cosas lindas.

La ultima parada fue en la meta. Es brutal como llega la gente después de trotinar el cuerpo 42 km. Un señor llegó y al km 42 no podía moverse de la rampa en una pierna. Se quedo parado! Bueno.. ¡todo mundo se volcó hacia el! Todos los que estábamos allí animándolo a que aunque sea caminara ¡Solo faltaban 200 m! Cojo pero llegó y todos los que gritamos y animamos tuvimos nuestra aportación vital de ¡¡ 200 m!! Animando, no estoy sola, hay todo de mujeres como yo que cuando llega el marido echan unos gritos, en francés o en italiano, y todos suenan igual. Los niños esperan a los papás para entrar juntos los últimos metros.


y si quieres... en bolas!
Simplemente adoro esta fiesta, es espontanea y no te pagan por hacerla pero ganas muchisísimo, tanto para el que corre como los que estamos de “suporters”. Me quedo tan contenta de saber que en este mundo aun hay cosas que son buenas, son efímeras pero siempre que ocurren, te dejan algo para acariciarte el alma y correr es definitivamente humanidad, rito, fé, libertad, esperanza.. tantas tantas cosas buenas.