Monday, December 30, 2013

Zapatistas: ¿qué son 20 años?


La dramática irrupción de los pueblos mayas de hace 20 años hizo al país contener el aliento, deslumbró a los pueblos indígenas, y al poder le echó a perder la cena de año nuevo de 1994, y muchas más. Entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que iba a sacarnos del Tercer Mundo y nos metería en las Grandes Ligas. Quién hubiera previsto entonces que no sería esa guerra intempestiva, sino otras más cruentas e idiotas las que desgarrarían al país, sometiéndolo a intenso luto, exasperación social y miedo. Las guerras del poder.
El zapatismo no enseñó a leer el futuro como promesa, sino como construcción en progreso. Los pueblos de las montañas de Chiapas cumplen su parte. Dos décadas después viven y están bien, gobiernan sus vidas, defienden a México en los hechos, en sus vidas diarias de resistencia y producción colectiva, aprendizajes de cómo se gobierna y realizaciones tangibles. Pocos pueden hoy decir lo mismo. Y muchos otros cruzarían la frontera de una vez por todas, o casi.
El primero de enero de 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pareció salir a inmolarse en nombre de un sueño que sus combatientes no verían. Entre giros inesperados del destino, audaces jugadas de ajedrez contra la guerra encubierta sin reposo desatada por el gobierno, y muchos días, muchas noches, los indígenas rebeldes evolucionaron a la construcción de otra existencia posible que contradecía el mensaje tenaz de los poderes: “sólo es posible el mundo como está, y se joden”.
Hace 20 años era imposible prever que el país se precipitaría en corrupciones inenarrables, violencias extremas e inútiles, avaricia, polarización, engaño y represión. Que los sucesivos gobiernos, a pesar de llamados de atención como el del EZLN o los estallidos y movilizaciones populares que lo han sucedido, acabarían por vender nuestro territorio y lo que él contiene, su subsuelo, sus leyes, su soberanía. ¿A quiénes? A juntas directivas en lejanos países y accionistas jubilados que de México les importan sólo los dividendos en sus inversiones. Y por lo visto nuestros recursos y las mentiras del poder siguen a la alza en los mercados. Plata sangrienta, oro negro molido, maíces zombis, mano de obra barata y legalmente indefensa al modo porfirista.
El zapatismo ha sido un antídoto al desastre nacional. Bien haría el país en escucharlo otra vez. El EZLN, con su esfuerzo combatiente, la construcción pacífica de un pensamiento y una acción pública alternativa, les cumplió a sus pueblos. El millar y pico de comunidades tsotsiles, tseltales, ch’oles y tojolabales y algunos zoques y mames, que desde mediados de los años ochenta del siglo XX, y las que se fundaron a partir del 94 en las tierras recuperadas, le fueron apostando a esa rebeldía liberadora para vivir mejor, literalmente, en ejercicio de la libertad y la dignidad. Caracoles, juntas de buen gobierno, pueblos sonrientes, tierras que producen, escuelas y clínicas autónomas de paso modesto pero incesante.
En una feliz paradoja, el vigésimo aniversario del levantamiento y la declaración de guerra contra el olvido no es una conmemoración de muerte sino lección de vida. Colectiva, firme, generosa. Lástima que ni la clase política ni las cabezas parlantes le presten atención. Si hubieran escuchado otro gallo cantaría en esta Nación arrodillada al gran capital, y quién dijo Independencia, Revolución, etcétera.
Lo bueno es que la semilla no se acaba. A las puertas de 2014, los pueblos zapatistas representan un granero de alternativa para México. Nada más. Nada menos.


Publicado en La Jornada, Suplemento Ojarasca, Diciembre 2013

Friday, December 27, 2013

De pozos de agua y pájaros

Es curioso, abriendo pozos y dejando que la luz del sol se reflejara en el superficie del agua pude estar conmigo misma y ver las conexiones del universo. ¡Es mágico! El aire y la luz del sol conectaban el cielo y las entrañas de la Tierra. Cuando la luz del sol tocaba el agua subterránea de la Tierra estoy segura que algo mágico debía ocurrir. También pensaba  ¿Cómo es que estamos tan desconectados de la Tierra si somos como ella 99% de agua? Un pozo es prueba de que somos quizás extensiones de ella.
Abriendo pozos y midiéndolos encontré mucha paz y me hizo sentir una parte infinitamente pequeñita de este universo. Me sentía la enanita trabajadora que vigila las conexiones necesarias del cosmos que, muchas veces en este mundo tan caótico, nos pasan desapercibidas. Buuff.. ¡como me sentía de importante con este trabajo!
Ahora que ya no lo tengo, pienso que quizás eran alucinaciones y disparates míos pero uno de mis escritores favoritos (con ese inmenso mar de detalles que me hacen sentir tan unida a sus historias) me ha regalado una historia que combina las dos cosas que encuentro mas importantes y mágicas en este mundo: los pájaros y el agua que sale de la tierra ¡Santo dios! Como yo, también piensa que los pozos de agua son lugares de paz, reflexión, magia, vida y de conexión entre mundos; y que los pájaros con sus alas son seres especiales entre dos mundos.
La Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami  ¡¡Es mágica!!¡¡La edición catalana es preciosa!! Ya no me siento tan sola ni tan extraña por buscar pozos para pensar y mirar pájaros en el cielo para escuchar. Son en definitiva lugares y seres importantes.


 

Friday, December 20, 2013

18 Diciembre dia del Emigrante

Shame Blues (La Troba Kung Fu)


Jo sento cants de sirena rere la tanca de tota frontera
cants de mel  que me atrauen com un imant
cants d’alerta duanera
distància de llengua a llengua
distància que el polític crea
vergonya per al que posa la tanca
vergonya per al que a casa es tanca
vergonya per al que el viatge s’arranca
 
 
 
blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
plora la cançó que em crida a l’altre cantó
 
 
els homes fan barrera
la terra deserta mor sense ombra
caravana negra barrera la mar
sens lluna nit freda mor com el glaç
aigualit a coberta
 
blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
plora la cançó que em crida a l’altre cantó
 
barrera d’espines
 el calvari s’empina
mort sense sort
el tret cec és qui tria
barrera la por disfresssada amb medalles
mor plena de banderes
tota esperança humana
 
blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
plora la cançó que em crida a l’altre cantó
Siento cantos de sirena detrás del cerco de toda frontera
cantos de miel que me atraen como un mán
catos de alerta aduanera
distáncia de lengua a lengua
distáncia que el político crea
verguenza por aquel que pone el cerco
verguenza por aquel que en casa se encierra
verguenza por aquel que el viaje comienza
 
blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
llora la canción que me llama al otro lado
 
 
los hombres hacen obstáculos
la tierra desierta muere sin sombra
caravana negra que obstaculiza el mar
sin luna la noche fria muere como el hielo en el agua de cubierta
 
blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
llora la canción que me llama al otro lado
 
obstáculo de espinas
el calvario se empina
muerte sin suerte
el tiro ciego es quien selecciona
encierra al miedo disfrazado con medallas
muerte llena de banderas
a toda la esperanza humana
 
blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
llora la canción que me llama al otro lado
 

Tuesday, December 10, 2013

Entrevista con Jorge Reyes

Visité el Espacio Escultórico de la UNAM un dia de muertos... generalmente en estas fechas se llenaba de vida y música con los conciertos al Mictlán de Jorge Reyes (¡carajos Jorge, como nos haces falta!). Así que recordándolo y añorando su música mágica,  transcribo entrevista que encontré en un número de la revista Los Universitarios, Núm. 47, Tercera Época, Mayo 1993 y realizada por Beatriz Maupomé.
 

Conciertos de Luna Llena. Espejo entre dos mundos. El sol negro, ofrenda para el eclipse. El anima sola, ofrenda de muertos. Equinoccio. Nadie se libra en Temohuachan. Éstos son los títulos de algunos de los conciertos del compositor, multi-instrumentista, productor, vagabundo del mundo a quien no todos sus deseos se le han cumplido. Soñó con aprender a tocar la guitarra como la mayoría de sus compañeros de la secundaria, pero una vez que su maestro de música se percató de que el dedo cordial de su mano derecha carecía de la yema a causa de un pequeño accidente, lazó el vaticinio equivocado; el sueño de guitarrista no tuvo final feliz y Jorge no aprendió a tocar la guitarra. Jorge ha viajado por muchas partes de México recolectando instrumentos prehispánicos, conociendo "lauderos", artesanos,  asistiendo a ceremonias indígenas para realizar grabaciones de música antigua, o simplemente para escucharla. Entonces decidió fusionar los instrumentos étnicos con la tecnología.
Jorge no sólo ha sido un exponente del llamado etnorrock y creador de música visual sino que, además, ha compuesto música para documentales, teatro, cine, radio y televisión. Vamos qué pasa al respecto de esto.

La Música para teatro ¿es de las que más te atrae componer?

"Mucho. Siempre me ha gustado hacer música en función de imágenes y, por supuesto, del teatro. Creo que gran parte del lenguaje que manejo ahora proviene de una influencia muy notoria: el cine. Yo no crecí con la televisión. a mi pueblo la televisión no llegó sino hasta que yo tenia 16 años.
Mi posibilidad de tener contacto con el exterior era a través del cine. me fascinaba, por ejemplo, la música electrónica de las películas de ciencia ficción; esos sonidos producidos con las ondas martenot para las películas de misterio me causaban pesadillas. me emocionaba mucho la idea de la música y luego la imagen. El cine fue la posibilidad de abrirme a escuchar música de China, áfrica..
Me interesa hacer música que despierte imágenes que te involucre en otra forma de sentir, y que te provoque otros estados de ánimo. Como el cine. la gente va a las películas de terror sabiendo que verá escenas aterradoras, electrizantes, de gran pavor y suspenso; pero lo que producirá todas esas sensaciones será en gran medida la música, el sonido aunado a la imagen. Si tú ves esas imágenes tan terribles sin música, no te provocan el mismo efecto; en cambio con el sonido sí. Por lo genera, nuestra tendencia auditiva es a escuchar cosas placenteras. Mucha de la música está escrita para canciones que expresan sentimientos de alegría, nostalgia, sensualidad. Pero hay una parte que, por alguna razón en la historia, se quedó fuera, y es que la música te puede conducir a ciertos abismos emocionales. Esas características solamente las ha conservado la música que tiene que ver con el rito, con el misterio y con el mito; con la religión y con lo sagrado. Toda la música del mundo es así.

En México hay música indígena que, debido a sus constantes repeticiones, te incita a sentir un cierto temor. Esa parte oscura es la que me ha interesado explorar. Hay quienes dicen que no pueden escuchar mi disco de Comala con la luz apagada porque los provoca miedo. Comala es un disco hecho con sonidos de vientos, sonoridades que pareciera que vienen de abajo de la tierra, como si estuvieran encerradas en cavernas. Tienen sonidos reptantes tanto que, si apagas la luz y te dejas llevar, sientes que llegas al filo de alguna extraña emoción. Ésa es la parte que a mi me ha interesado analizar. Es justamente en este punto donde he encontrado eco en el público. Con estos sonidos exploras sensibilidades y fibras que, por lo general, no encuentras en la música que uno pone para estudiar, que se escucha en el taxi, en fin, que se encuentra a todas horas y en todo lugar, pero que no te exige mucho."

No se trata de una exigencia intelectual, nos explica Jorge, como  seria el caso de la música contemporánea, que para poderla entender, se requiere de lectura de todo un proceso histórico, de ciertas corrientes y de toda una forma de concebirla; que tiene que ver con las matemáticas, la física cuántica, la comunicación y los dígitos. Cuando uno cumpla con todos estos requisitos puede ser que la comprenda.

Podemos darnos cuenta de que la música de Jorge Reyes es visceral y abstracta y que en ella juega un papel importante la improvisación; él se puede tomar la libertad de cambiarla en cada concierto y por esto nunca son iguales. Su música aflora nuestros atavismos y nos invita a dejarnos ir.

"Me interesa que al mismo tiempo que el público se pueda emocionar, yo también me emocione; poder sentir las vibraciones que estoy produciendo."

 


"No me preocupa tanto la perfección de las cosas, sino ir a lo profundo"

El concierto más reciente nos permitió comprobar su capacidad de convocatoria. Reunir seis mil personas nos demuestra que Jorge logra sus objetivos. Equinoccio ha concluido. Los aplausos y el coro de "otra, otra, otra" lo obligan a tocar no una sino cuatro piezas más hasta que, haciendo oídos sordos a los ruegos, abandona la tarima. El público con resignación, camina por entre el pedregal volcánico y sale lentamente volteando con insistencia hacia el escenario improvisado, por si acaso ocurriera el milagro y volviera arrepentido, a interpretar "otra".

El espacio escultórico volvió a su habitual silencio nocturno.