Sunday, August 12, 2007

Xenofobia Mexicana

Hablando de nuestro centenario y bicentenario de las guerras de revolución e independencia respectivamente, creo que es necesario hacer una revisión de lo que es ser mexicano.
Uno de esos aspectos que conforma nuestra forma nacional de ser es la xenofobia.
¿Somos xenófobos los mexicanos?
Mi marido, catalán vivió un año en México. Al comprar en el tianguis de nuestra colonia, le admiraba que los marchantes le gritaran “güerito” y notó, cosa que es cierta, que en forma de cumplido y piropo los marchantes se dirigían a mi, que tengo la cara de mezcla de india mazahua y mestiza del altiplano oaxaqueño, como “güerita”. Mi marido dijo que nunca se había sentido tan mal por ser blanco y que le parecía muy racista que para vender te piropearan haciendo referencia al color de la piel.
Para consolarlo, le dije que podía ser peor.. que lo llamaran “gringo”.
Buff.. me quedé fría. Dos cosas salieron de repente: nuestra gran pasión mexicana de poner motes despectivos y la segunda, que cosas que han sido tan comunes y cotidianas ahora cambien de perspectiva.
Tenemos intolerancia hacia las diferencias raciales y culturales con aquellos diferentes a nosotros. Recuerdo el caso de mi abuela paterna, mestiza, que cuando hablaba de los habitantes del pueblo de a lado de donde ella creció, refiriéndose a ellos como “esos indios come tunas” o “desgraciados patas rajadas” o algun mote bastante cruel.
Algo es cierto, nunca fue tan despectiva con los americanos dueños de la mina donde trabajó allá por los 1930’s ni con los españoles exiliados para los que trabajó de sirvienta ya cuando vivía en la capital en los 1940`s. No pasaba de llamarlos “gringos” o “gachupines”. Aun recuerdo cuando niña allá por los 1980’s era un insulto despectivo llamarte “india” y todo lo indio era menospreciado. Al menos, con el levantamiento zapatista de 1990 no lo he vuelto oír y quisiera creer, que dicho movimiento, realmente sirvió para reivindicar lo indígena.
Es cierto que tendemos hacer muy racistas y somos especialmente crueles y despectivos con aquellos más pobres, más indios, más negros, más lisiados, en general, más jodidos que nosotros. Y, para cuando nuestro complejo de inferioridad con los blancos extranjeros nos deja, limitamos nuestra crueldad a un simple mote despectivo.
Nuestra racismo, está muy en nosotros, en nuestra forma de ser cotidiana, que cuando hablamos de las grandes problemas raciales y xenófobos del mundo nosotros somos moneditas de oro y nos proclamamos libres de cualquier prejuicio racial. Lanzamos a los cuatro vientos nuestra gran “apertura” a lo diferente.
Claro que los mexicanos somos xenófobos, consistente y cotidianamente, en nuestra vida diaria de ahí que nos cueste tanto aceptarlo.