Tuesday, July 25, 2006

faith vs. reason

Porque creo que la ciencia y la religion son dos formas de intentar conocer/explicar lo desconocido=)


John Houghton: Metereologo ingles defensor del cambio climatico

BILL MOYERS: And so the-- in your life, there has not really been then a deep conflict between faith and reason.

SIR JOHN HOUGHTON: No, not a deep conflict. No. I've-- I've recognized the potential for conflict. I've recognized those areas which are-- which I can't resolve. But then I also think, you know, one of the most important statements you can make as a scientist are: I don't know. One of the most important statements you should be prepared to make as a believer is: I don't know.
And too many people don't want to say: I don't know. Because there are-- you know, we're just human beings. Knowledge is very limited. And to say you don't know is a very-- very proper scientific statement. You may know sometime. But I don't know now. And-- and the same is true in the having of your faith. There are lots of things I don't know. And I have to remain ignorant. Or I agnostic whatever it may be, because I don't know. And there are too many theologians and too many people out there who say, "I know," when there's no right to say that.

BILL MOYERS: Well, as I've said before, my favorite verse in the New Testament is: "I believe. Help thou, my unbelief."

Monday, July 24, 2006

PAZ LIBANO

van estos dos textos muy relacionados con el sionismo facista de hoy

Juan Carlos Vallejo* tomado de la Jornada domingo 23/07/06
"Por cada soldado nazi, una villa"

Un 27 de mayo de 1942, Josef Gabcik y Jan Kubis, paracaidistas de las fuerzas especiales checas, entrenadas en Londres, descienden de los cielos para atentar contra Reinhard Tristan Heydrich, quien en ese entonces se desempeñaba como procónsul nazi en Praga. Al paso de la caravana en la que iba Heydrich, por una de las estrechas calles de la antigua ciudad, una poderosa detonación se escuchó: el sanguinario nazi caía mortalmente herido (a raíz de ese atentado, moriría el 4 de junio de ese mismo año).
La reacción de las tropas nazis no se hizo esperar: casa por casa, calle por calle, edificio por edificio se realizó una intensa búsqueda. Miles de civiles inocentes fueron detenidos, algunos ejecutados y otros enviados a campos de concentración.
El 18 de junio, a raíz de la delación de un compañero de la resistencia, la Gestapo toma por asalto la Iglesia de los Santos Cirilo y Metodio, en cuya cripta estaban escondidos Gabcik, Cubis y los demás. Agotada la munición, en fuerte combate, los héroes checos se suicidaron antes que caer prisioneros.
Pero la represalia nazi no quedó ahí: Bajo la excusa de buscar más miembros del comando y dar un mensaje contundente a quienes asesinaron a un soldado nazi, las tropas alemanas rodearon la villa de Lídice, ejecutaron a todos los hombres mayores de 16 años y a algunas mujeres; enviaron a las sobrevivientes y a los niños a los campos de concentración y luego destruyeron la ciudad. ¡Lídice había sido borrada del mapa!
Ahora, 64 años después, Israel, con el auspicio de los Estados Unidos y la protesta timorata de la "comunidad internacional", se repite la historia en Palestina y Líbano. Captura y masacra civiles; destruye toda la infraestructura económica de dos países y se encamina, peligrosamente, a involucrar a todo Medio Oriente en un sangriento conflicto sin que nadie se atreva a detenerlos.
Pero detrás de todo está, nuevamente, el petróleo. Una vez más Israel hace el trabajo sucio para su incondicional aliado. Desde hace varios meses venía hostigando y provocando a Hamas y Hezbollah. Cosa que logró. Y ahora, buscando justificar su intervención, Estados Unidos envía navíos de guerra dizque para "evacuar" a sus ciudadanos.
No sea que a un marinerito imperial se le salga un tiro y después diga la gran prensa que Estados Unidos fue atacado. Recordemos El Alamo.
* Escritor y analista político internacional


Guillermo Almeyra
Los nazis de Tel Aviv
Israel ataca e invade el Líbano -país con el que ni siquiera está en guerra- por aire, mar y tierra, con una tremenda desproporción de fuerzas bélicas. Lo hace "para castigar" un acto común de guerra -éste sí, pues entre Hezbollah e Israel la guerra ha sido declarada hace tiempo- como es el secuestro de dos soldados enemigos. Al mismo tiempo, para "castigar" a Hamas, que ganó legítimamente las elecciones en el Estado palestino, destruye u ocupa lo que le da la gana en éste, asesina a diario dirigentes palestinos y mantiene ocupada la frontera palestina con Egipto, amenazando de paso a este país, mientras arrasa infraestructura, fuentes de energía eléctrica, de agua y secuestra las ayudas humanitarias internacionales al Estado palestino, al cual ha convertido en un campo de batalla para hacer del mismo una colonia, un bantustán. Por supuesto, la matanza de civiles y de niños árabes es masiva y cotidiana, y los nazis de Tel Aviv, contra la oposición a la guerra de lo mejor de sus ciudadanos, aplican el concepto nazi de la responsabilidad colectiva de los pueblos por los actos de sus gobernantes, el criterio nazi sobre las razas "infrahumanas" (en este caso no los judíos sino los árabes) y agregan a esas monstruosidades una filosofía basada en la bárbara Ley del Talión, impropia de cualquier país civilizado, del "ojo por ojo, diente por diente", cobrando además usura sobre los ojos y los dientes a razón de 200 por uno.
Israel masacra libaneses y palestinos con armas y con dinero estadunidenses. Es un matón, un asesino del gobierno de Estados Unidos en el Medio Oriente y, más allá de éste, en las acciones bélicas a escala planetaria. Estados Unidos, con su sangrienta marioneta de Tel Aviv quiere en efecto acabar con Hamas para terminar con la independencia palestina, quiere aplastar a Hezbollah para atacar a Siria y preparar un ataque a Irán (porque ambos países, según Bush-Olmert, estarían detrás de aquél). Israel tiene el monopolio en la región de las armas atómicas y por eso quiere golpear sangrientamente a Irán, deseo que comparte con Estados Unidos, país que busca afianzar con esa agresión su tambaleante ocupación de Irak y cerrar a Rusia, China y los competidores europeos todo acceso al Golfo y a sus recursos naturales, y toda salida a los mares calientes.
Estados Unidos está empantanado en Irak y en Afganistán, y no controla ni el terrorismo de Estado pakistaní, que no acepta su acercamiento a India en la búsqueda de construir un cerco en torno a China (dicho sea de paso, ¿por qué Washington no pone a Pakistán y su terrorismo en el "eje del mal"?). De modo que, como no puede encontrar un acuerdo para invadir Irán, lanza a Israel contra Líbano y Palestina, para golpear a Siria y a Irán, someter a la ONU a la pasividad y aprovechar las divisiones entre los europeos respecto de Israel (que mientras asesina, como siempre, se presenta como víctima).
No faltan en esta situación crucial quienes, contra todo lo que dijeron antes -como Rifondazione Comunista- votan la permanencia en Afganistán e Irak de soldados que sólo sirven para sostener a las tropas estadunidenses, a los señores de la droga y a criminales en el poder títere de ambos países. Tampoco faltan los sectores racistas o fascistas en las diversas comunidades judías en todo el mundo que, contrariamente a la valiente acción de los pacifistas en Israel, apoyan a Bush y a Olmert en sus matanzas y atrocidades. No falta el silencio de los infames en los gobiernos serviles y en los sectores políticos que no creen necesario condenar esas masacres (ni perder sus negocios con los sectores capitalistas sionistas) o el silencio de la ultraizquierda que no mira hacia Bolivia ni tampoco los efectos de la barbarie israelí-estadunidense en Medio Oriente y los pasos que Tel Aviv y Washington están dando hacia una guerra mundial.
No es necesario ser socialista ni siquiera democrático para condenar a Israel. Basta con tener sentimientos humanos, con oponerse a la violencia feroz del fuerte contra el débil, con tener un mínimo sentido de justicia. Tanto Hamas como Hezbollah mataron o secuestraron soldados durante una guerra: nada tienen que ver en esto los civiles libaneses o palestinos. Además, no hay proporción entre los cohetes de Hezbollah que caen en zonas civiles que matan algunas personas y son por tanto condenables, y los terribles bombardeos israelíes que matan diariamente cientos de civiles sobre todo niños. La condena a Israel es una exigencia moral y un deber político. Los gobiernos independientes deben obligar a los nazis de Tel Aviv y de Washington a parar la guerra, y retirar de inmediato las tropas israelíes e indemnizar a sus víctimas. Deben sostener a éstas con un fondo internacional especial que Israel no pueda desviar ni controlar. Deben crear de inmediato una fuerza de paz en el sur del Líbano y en la frontera entre Israel y el Estado palestino para impedir nuevas agresiones israelíes. Limitarse a retirar sus ciudadanos y dejar que los nazis sigan matando, es intolerable cobardía y pasividad.

Sunday, July 09, 2006

que pasa en el mundo?

primero en mexico
despues el mundial.. que pasa en el mundo que ganan los facistas?